Estos últimos días se ha vuelto a hablar, y mucho, del tema de la financiación autonómica. Se acerca el 15 de julio, fecha límite puesta por el Gobierno de España para resolver el tema y a ambos lados de la mesa se esfuerzan para lograr un acuerdo satisfactorio. El Govern de la Generalitat, a través de su President y del Conseller de Economía hablan de avances importantes, pero todavía insuficientes. El Gobierno de España parece que ha flexibilizado sus posiciones respecto a la cantidad extra que debe aportar al sistema y respecto a algunos elementos del modelo, pero todavía no suficientes como para considerar que es el sistema de financiación justo y de ley (porque así lo establece el Estatut) que quiere Catalunya. Veremos pués, como acaba el debate y como se llega al acuerdo que cierre este tema y de entrada a continuar trabajando en otros frentes y a explicar, a los ciudadanos y ciudadanas, las realizaciones del Govern d’Entesa.
Pero como decía, en estos últimos días se ha hablado mucho del tema. Y la verdad es que, si me permitís que lo diga, el género humano nunca dejará de sorprenderme. Para bien, sobretodo. Pero a veces, también para mal. Porque a la luz de este debate, se están diciendo auténticas barbaridades que o son fruto de la ignorancia, o son fruto de la maledicencia. Pondré dos o tres ejemplos, para que entendáis lo que quiero decir:
1. El pasado miércoles, mientras me vestía para ir al trabajo, veía el programa “La Mirada Crítica de T5″. Pues bien… en la tertulia, formada por distintos y distinguidos periodistas de ámbito estatal, se hablaba de las posturas de unos y otros sobre la financiación. Lo hacían porque Zapatero había aprovechado la innauguración de la nueva T-1 del Aeropuerto del Prat, para decir que se llegará pronto a un acuerdo de financiación satisfactorio para Catalunya, en el que nuestra comunidad quedará, por primera vez en la historia, por encima de la media en financiación. Pues bien, los ilustres contertulianos andaban a la greña con este tema, diciendo que eso no podía ser, que vaya desfachatez, que alguien iba a padecer las consecuencias y cosas por el estilo.
Pero lo que más me asombró fue el razonamiento que utilizaron, como remate, para decir que ZP se equivocaba con este planteamiento. Dijeron lo siguiente: ¿qué pasa, que los que pagaban van a dejar de pagar?. ¡Bravo! ¡Este argumento es la demostración evidente de que algunos no han entendido nada! ¡No es eso, hombre, no es eso! Yo no soy experto en financiación autonómica, nisiquiera en tributación personal. Ni quiero. Pero por lo que se, los ciudadanos y ciudadanas pagan según su renta per cápita, en cuanto a los impuestos directos y, de alguna manera, también según su renta disponible para le consumo, etc. en lo que se refiere a los impuestos indirectos. Por tanto, mientras un ciudadano, de donde sea, tenga un renta per cápita superior que otro ciudadano, pagará más. Si hay más ciudadanos en Catalunya, que en el resto de la España acogida al régimen común de financiación, es decir, sin concierto económico, pues los ciudadanos de Catalunya seguirán aportando más al conjunto del sistema. Por tanto, el sistema de aportación va a ser el mismo. Lo que ha de cambiar es el sistema de reparto. Porque lo que no es justo es que los que más pagan, luego tengan menos recursos disponibles para sanidad, educación y servicios sociales, que los que menos pagan. Vamos a explicarlo con cifras:
¿Verdad que si yo tengo 100 y otro tiene 50, nadie vería justo ni solidario que a mi me quitaran 50 para que el otro tenga 100 y yo me quede con 50? ¿Es eso solidaridad? ¿Es solidario e igualitario que el Gobierno de Catalunya tenga menos recursos que el de cualquier otra comunidad para pagar la sanidad, la educación y los servicios sociales? ¿Verdad que no? Bueno, pues algo así es lo que está pasando con el actual sistema de financiación, pactado por Convergència i Unió y el Partido Popular. Por tanto, ese modelo hay que cambiarlo. Porque, a la larga, incluso en los momentos de bonanza, ha tenido un efecto perverso para las finanzas de la Generalitat, ya que ha agrandado las distancia en financiación entre las comunidades que más aportan y las que menos.
Por eso os facilito un enlace a un artículo de hoy, de EL PERIÓDICO de Catalunya, muy clarificador, que ayuda a tener un pelín más claro de qué estamos hablando y el por qué de la posición firme del Govern de Catalunya.
ENLACE A EL PERIÓDICO DE CATALUNYA
2. Pleno del Parlament de Catalunya. Sesión de control al President de la Generalitat. Una vez más, el jefe de la oposición, Artur Mas, se levanta de su escaño para pedirle al President explicaciones sobre el tema de la financiación. ¡Menuda novedad! Convergència, culpable y colaboradora necesaria para que la situación financiera de la Generalitat sea la que es en la actualidad, tiene el morro, una vez más, de pedir explicaciones al President Montilla, sobre cómo anda el tema de la negociación del sistema de financiación, presuponiendo que, sea cual sea el acuerdo, va a ser malo para Catalunya. No va a ser justo y no va a respetar el Estatut. Esa es la cantinela que lleva desplegando Convergència desde que empezó la negociación. A este respecto a mi me gustaría hacer una reflexión, cercana a la que hizo el President en su respuesta parlamentaria:
La financiación debería haberse pactado antes del pasado 9 de agosto, fecha que establecía el propio Estatut. No se logró el acuerdo. Y no se ha logrado en todos estos meses. Si el Govern de Catalunya estuviera dispuesto a aceptar un mal acuerdo (como el que firmaron Mas y Pujol con Aznar en el Majestic), hace tiempo que lo podía haber hecho. Si realmente no se firma el acuerdo, es porque no es justo y no respeta, todavía, el Estatut. Simple y llanamente. Y no se firmará ningún acuerdo que no cumpla esos requisitos. El Govern lleva un año diciendo que no, en un gesto de dignidad y respeto a los ciduadanos y ciudadanas de Catalunya que votaron el Estatut y que van a ser los beneficiarios y destinatarios de los recursos que se obtengan con el nuevo modelo en negociación. Y seguirá diciendo NO mientras eso no cambie. Y no hay ningún motivo para decir que SÍ, porque SÍ. ¿Es que no lo entienden?. Ahora, cuando diga que SÍ, llegado el caso, será porque realmente se entiende que es un acuerdo justo y respetuoso con el Estatut. Que nadie tenga ninguna duda. ¿Qué gana el Govern y el President con lo contrario? Nada. Lo mismo que los ciudadanos y ciudadanas.
Por tanto, aquí los únicos que están obsesionados por salvaguardar sus intereses políticos, son otros. Desde luego, no el Govern y su President. Aquí, una vez más, como siempre, quien está actuando con tacticismo y partidismo es Convergència i Unió. Llevan 30 años jugando a lo mismo. 30 años con el juego de la reivindicación. Haciendo teatro. Puro teatro. Los líderes de CiU son el mejor ejemplo del fracaso y la incapacidad negociadora. Todo lo contrario de lo que siempre han presumido. Llevan 30 años reivindicando y ¿qué han conseguido? ¿qué tema han solucionado? ¿alguien me puede decir sólo uno? Y mira que negociaron traspasos. Todos ellos mal financiandos. El mejor ejemplo, la sanidad. Siempre utilizaban el mismo ritual: reivindicar, reivindicar y reivindicar, para luego aceptar la primera oferta que les hicieran, convirtiendo en categoría y ejemplo el modelo negociador del “peix al cove”.
De esos polvos, vienen estos lodos. En 23 años no fueron capaces de conseguir un nuevo Estatut (de hecho lograron la investidura de Pujol en su última legislatura, a cambio de no tocar el marco estatutario) y no fueron capaces, tampoco, de resolver el tema de la financiación, aunque nos vendieron a bombo y platillo que habían logrado un acuerdo “histórico y definitivo”. Y eso que fueron decisivos para la gobernavilidad de España en varias ocasiones. Pues no lo lograron. Y aún así, hiceron Presidente de España, por segunda vez y sin ser necesario, al Aznar de la mayoría absoluta. ¿Y estos vienen a dar lecciones? ¿De qué? ¿De travestismo político? ¿De cómo engañar a los ciudadanos y ciudadanas? A otro perro con ese hueso…
El único objetivo de CiU, ahora mismo, es torpedear cualquier posibilidad de acuerdo. ¿Cómo lo quieren lograr? Muy fácil: por un lado, dando cifras desórbitadas que no responden, ni por asomo, a la letra del Estatut. Ya han dado 10 cifras distintas, sin explicar en ningún caso de dónde las sacan. Y no es descartable que, en los próximos meses den alguna más. Ya puestos… Y en segudo lugar, haciendo correr la especie de que, sea cual sea el acuerdo que se alcance, será negativo para Catalunya. Eso sí: le piden al PSC y al President Montilla que se embarque en un frente anti-PSOE, para lograr un mejor acuerdo. Bueno, para eso o para otras cosas. Tremosa lo dejó claro durante la campaña de las elecciones europeas: la mejor fórmula para Catalunya es un gobierno del PP en España y un gobierno de CiU en Catalunya. O sea, un Majestic 3. La verdad es que cuesta de entender a éste hombre, que dice que se dió de baja de Convergència por el Majestic 2. ¿Y ahora quiere un Majestic 3?. Incomprensible, pero cierto.
Si queréis ver cómo se desarrolló ese debate en el Parlament, os facilito también el enlace al vídeo de la respuesta del President de la Generalitat en la sesión de control del pasado miércoles:
ENLACE AL CANAL PARLAMENT
3. Y por último, el PP. El de Catalunya y el de toda España. Fijaros en qué paradoja: por un lado, la Sra. Alícia Sánchez-Camacho se exclama en Catalunya porque la cifra de 9.000 millones de euros adicionales, que en principio proponía aportar el Gobierno de España al sistema de financiación (que ya ha aclarado que se trataba de una primera aproximación), le parece totalmente insuficiente y, que así, Catalunya no puede obtener la financiación que merece. Por otro, la Sra. María Dolores de Cospedal alerta a los ciudadanos para que se vayan preparando para un nuevo sistema de financiación en el que “Catalunya tendrá un trato distinguido de las demás”. Una vez más, el PP utilitza Catalunya para hacer política, enfrentándola al resto de territorios de España. Otra táctica muy conocida. Lo sorprendente es que, en los últimos tiempos parecía que el Partido Popular pretendía cambiar sus posiciones respecto a Catalunya y dejar de utilizarla como espantajo en el debate político. Todos recordaremos aquella pintoresca recogida de firmas, por toda España, contra el Estatut de Catalunya y “contra Catalunya”, en palabras de algunos firmantes. “Yo firmo contra Catalunya”, decían algunos de los que hacían cola para firmar. Pues no, era un simple y puro espejismo.
Yo nunca me lo creí. Pero aquellos que todavía guardan alguna esperanza respecto al PP, que se vayan quitando la venda de los ojos y se dispongan a ver la dura y cruda realidad. Yo aviso: el aquelarre anti-catalán que va a organizar el PP en el momento en que se pueda llegar a un acuerdo, va a ser insoportable. ¿Y qué hará el PP de Catalunya? ¿Qué dirá Sánchez-Camacho? ¿Le seguirá el juego a Cospedal, Soraya y Rajoy? ¿Hará lo que diga Aznar, que no perderá oportunidad para decir la suya? ¿O plantará cara? Piqué lo intentó, tímidamente, y duró menos que un chupa-chups en la puerta de un colegio…
Hace unas semanas, en otra sesión de control, el President hizo una reflexión al respecto de una pregunta del portavoz popular, Daniel Sirera, que creo puede ser útil recordar en este momento:
ENLACE A LA SESIÓN DE CONTROL
En fin… así está la cosa, más o menos. Y así se está desarrollando este debate. Ahora sólo cabe esperar que en las próximas semanas, de verdad, se pueda llegar a un acuerdo satisfactorio, que de respuesta a las necesidades de financiación de Catalunya. Un acuerdo justo con los ciudadanos y ciudadanas y respetuoso con el Estatut. Sólo así habrá acuerdo, que nadie lo dude. Por tanto, no hace falta preparar escenarios para un mal acuerdo. Ni “plantadas” excepcionales. La mejor “plantada” es decir NO, como se lleva haciendo durante un año, si el acuerdo no es bueno. Eso no lo ha hecho nunca nadie antes. Nadie. Pero que nadie se engañe: decir NO, no debe traducirse en facilitar un gobierno del PP en España, porque sería lo peor que le podría pasar a Catalunya, diga lo que diga Tremosa. ¿Alguien cree de verdad que eso sería positivo para Catalunya?
Lo escribí una vez, hace tiempo, y hoy me reafirmo en ello: cuando pase el tiempo, cuando Catalunya tenga el acuerdo de financiación que merece, podremos valorar realmente la importancia de la presidencia de Montilla en la Generalitat, al frente de un gobierno de izquierdas y catalanista, liderado por el PSC.