No votar es, también, una forma de votar a Artur Mas
Esta mañana he asistido al míting de campaña que celebraba el PSC en Tarragona, con el President Montilla, el alcalde Josep Fèlix Ballesterios, el cabeza de lista por esa circunscripción, Xavier Sabaté y el Vicepresidente Primero del Gobierno de España, Alfredo Pérez Rubalcaba. Un cártel de “relumbrón” para unas elecciones que se presentan, en palabras del President, como las más importantes de la historia de Catalunya. Y es cierto, porque como decía en el post anterior, en esta ocasión no nos jugamos simplemente el hacer 3 o 4 carreteras más, por aquí o por allá. Nos jugamos, claramente, el modelo de sociedad que queremos (o lo que es lo mismo, consolidación del Estado del Bienestar o recortes) y el modelo de país, en lo que a la relación Catalunya-España se refiere (o dicho de otra forma: desarrollo del Estatuto como hoja de ruta o aventuras independentistas).
Y ante esa disyuntiva, que incluye otras de gran importancia, hay un elemento determinante que puede acabar decantando el resultado de las elecciones del próximo 28 de noviembre. Quedan pocos días y el clima electoral va subiendo de tono, como era de esperar. Todos los partidos se han lanzado, como es normal, a intentar convencer al máximo número de ciudadanos de que les voten. ¿Todos? Bueno, quizás esta última afirmación no sea del todo exacta. La realidad es que algunas opciones políticas no tienen un especial interés en que el próximo 28 de noviembre las urnas se llenen, rebosen votos. Básicamente porque si así fuera, sus opciones de victoria se verían muy perjudicadas. La derecha, catalana y española, confía en que en estas elecciones pase lo que ha pasado en otras ocasiones: que la izquierda, que los progresistas no vayan a votar. Que la participación sea relativamente baja para facilitar su victoria.
Está demostrado históricamente que el voto de derechas es más fiel y más acrítico. Cerca de Catalunya, en la Comunidad Valenciana, tenemos el mejor ejemplo. La izquierda, por contra, se desmoviliza con más facilidad. Se desencanta con más facilidad. Es un voto más crítico, menos fiel y más exigente con los partidos y personas que los representan. Y eso que sin duda es una actitud ciudadana a valorar, en un momento de máxima importancia como el que vivimos ahora, puede ser un problema. Puede ser una ventaja clara para aquellos que cuentan con una parroquia fiel, por los siglos de los siglos, amén.
Lo decía hoy el Vicepresidente Rubalcaba: no votar es una forma de votar. Y ponía un ejemplo que me parece muy destacable por lo que tiene de actual y de real. Decía Rubalcaba que viendo los sucesos de estas semanas en Gran Bretaña, había pensado cuántos de esos estudiantes que ahora se manifiestan por las calles de Londres, no se habrán arrepentido de no haber ido a votar cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo. Ahora están viendo las consecuencias de su abstención, para su bienestar y para su futuro, con el plan de recortes de Cameron, que tanto gusta a Rajoy (aunque no ha leído la letra pequeña) y que inspira, también, algunas de las declaraciones y políticas con las que se presenta Artur Mas a estas elecciones. Si hubieran ido a votar, lo podrían haber evitado.
La derecha no quiere una gran participación en estas elecciones. Ni en estas ni en ningunas. Se destapó Ana Botella, cuando con motivo de las últimas elecciones generales, al ser preguntada sobre “cuándo supo que perderían las generales de 2004″ respondió diciendo: “Supe que perdíamos cuando vi la participación en Catalunya”. Pues bien, la participación, que fue la clave en 2004 y lo volvió a ser en 2008, es la clave también en estas elecciones, las del 28 de noviembre, aunque sean de ámbito estrictamente catalán. Porque la mayoría de la sociedad catalana se declara como de centro-izquierda. Y porque la mayoría, también, se sienten catalanes y catalanistas, pero desean una relación de buena convivencia con el resto de los pueblos de España. La derecha catalana y española lo sabe. Como también saben que, quien mejor representa ese binomio (centro-izquierda y catalanismo) es el PSC.
Si la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas van a votar, ganará el proyecto que representa el Partit dels Socialistes de Catalunya y el President Montilla, que nadie lo dude. Por eso, no votar en estas elecciones es también una manera de votar y facilitar la victoria de Artur Mas. Y con él, la lista de recortes y contrarreformas sociales que supondrá su programa. Además de una etapa incierta, en cuanto al desarrollo del autogobierno de Catalunya. La elección es clara:
- Un gobierno de CiU atado de mano y condicionado por el PP, renunciando a la defensa de los derechos de Catalunya.
- Un gobierno de CiU hipotecado por ERC y su propuesta de referéndum por la independencia de Catalunya, que supondría la ruptura de la convivencia en Catalunya y una nueva etapa de enfrentamientos con España.
- O un gobierno de mayoría socialista, un gobierno del PSC, con fuerza para seguir trabajando por el progreso social de Catalunya y con las manos libres y limpias.
Eso depende de que la gente vaya o no vaya a votar. No hay más. Por eso, la última encuesta del CIS que tanto dice haber gustado a Mas, refleja un dato de vital importancia, más allá del reparto de escaños que ofrece la cocina del centro de encuestas. Y es que, de momento, sólo un 60% de los ciudadanos y ciudadanas llamados a las urnas el 28N, tiene decidido que irá a votar “con toda seguridad”. Hay un 40% que o no lo tiene claro o directamente dice que no irán a votar. Un 40% por ciento es mucho, casí 1’5 millones de personas. Suficientes para que, cambiando su actitud, el resultado de las elecciones sea muy distinto al que refleja la propia encuesta. Dentro de este 40%, una parte importante dice que “probablemente sí” o que “probablemente no”. Un 24%, concretamente, la mayoría. La clave de estas elecciones, se encuentra pues, en que seamos capaces de movilizar a cuanta más gente podamos, de todos estos. Pero es que hay otro dato también interesante. De entre los que han decidido que seguro que irán a votar, un 65% tiene muy claro a quién votará. Pero un 35% tiene dudas, y las principales dudas son entre CIU y PSC, entre CIU o ERC y entre PSC e ICV.
A la vista de estos datos (de la encuesta más amplia y más fiable por el método de entrevistas personales, presenciales, que utiliza… ¡3.000 encuestados, que se dice pronto!), podemos decir que hay partido. Que está en nuestras manos dar un vuelco a las encuestas a través de la participación. Por eso es importante que todos hagamos un esfuerzo para convencer a los que estén más desmotivados, algo desafectos o desmovilizados, para que tomen conciencia de la impotancia de que vayan a votar. Por el bien de Catalunya, para que luego no tengan que lamentarse como ahora se lamentan, por ejemplo, los jóvenes estudiantes de Gran Bretaña. La derecha no va a mover un dedo para conseguirlo. ¿Alguien duda de que, uno de los motivos por los que Artur Mas no quiere un debate cara a cara con el President Montilla, es precisamente éste? Sabe que tener que exponer de forma clara sus propuestas ante millones de ciudadanos, en televisión, confrontadas con las del candidato socialista, podría tener un efecto de movilización del voto socialista que le podría costar la derrota. Por eso se niega… Es una actitud cobarde además de dudosamente democrática. Los debates electorales significan mayor calidad democrática.
Por tanto: que nadie tire la toalla antes de tiempo. Al contrario. Ahora estamos entrando en el momento decisivo. Y hay que pelear con todas nuestras fuerzas para lograr la máxima participación posible. Por calidad democrática, para fortalecer nuestras instituciones en un momento de crisis como el que vivimos, pero también porque si la mayoría de la gente va a votar, ganará el proyecto del PSC y el President Montilla volverá a ser President. Que nadie lo dude.
¿Vas a dejar que decidan por ti? Hay muchas formas de votar. No votar es una de ellas. Pero la más efectiva, la mejor para cada uno de nosotros como ciudadanos, es depositar tu voto en la urna el próximo 28 de noviembre.
Hi ha moltes formes de fer-ho. Tu esculls la teva! from joventutsocialista on Vimeo.






