Catalunya necesita marcar goles. Ideas claras.
Si tuviéramos que resumir de alguna manera estas primeras semanas de precampaña oficial, para las elecciones al Parlament de Catalunya del próximo 28 de noviembre, creo que no sería muy erróneo hacerlo así:
- Uno de los principales candidatos y actual President de la Generalitat, José Montilla, habla claro y expone de forma transparente sus propuestas y sus ideas para Catalunya.
- El otro, Artur Mas, al que todas las encuestas dan como favorito, ni habla claro, ni expone cuáles son sus auténticas propuestas. Mas utiliza la táctica futbolística conocida como la del “amarrategui”. Cree que va a ganar las elecciones y piensa que cualquier paso en falso que de puede tener consecuencias nefastas para su cacareada victoria. Y por eso no hace nada, juega a aguantar el resultado.
Artur Mas no se pronuncia de forma clara sobre ningún tema. Se moja menos que Rajoy, al que sus asesores le han recomendado que “se eche a dormir”. Y eso que algunos son de gran calado. Desde sus planes sobre el futuro de los servicios públicos del Estado del Bienestar (no sabemos si está por la privatización y el recorte o por su consolidación), a sus planes sobre el futuro de Catalunya y su relación con el resto de los pueblos de España. No sabemos si condicionaría un hipotético gobierno de CiU a un pacto que suponga la celebración de un referéndum de independencia o si lo haría con un pacto con el PP, renunciando a la defensa de los intereses de Catalunya recogidos en nuestro Estatut.
El President Montilla, por contra, lleva semanas haciendo propuestas claras sobre diversos temas, además de haber aprobado recientemente un amplio programa electoral, fruto del trabajo de muchos afiliados, simpatizantes, expertos y personas anónimas que han querido colaborar. Os listo algunas de las más recientes:
- Becas i créditos salario para jóvenes menores de 25 y menores de 30 que ni estudian, ni trabajan.
- Plan de lucha contra la pobreza infantil.
- Plan Integral para la Reconversión de 20.000 parados del sector de la construcción.
- Metro abierto toda la noche también los viernes.
- Fondo de 20M de € para la PIMES, para investigación y desarrollo.
- Fondo de eficiencia energética para la generación de 20.000 puestos de trabajo “verdes”
Estas son solo algunas. Pero sobretodo ha dicho algo muy claro y determinante para el futuro de Catalunya: “Ni independentista, ni de derechas”.
Eso, que puede parecer sólo un eslogan, es algo más. Es una auténtica declaración de principios e intenciones. José Montilla se compromete a no gobernar con quien proponga un referéndum por la independencia de Catalunya. Ni él, ni el PSC avalarán nunca la independencia de Catalunya. Queremos una Catalunya fuerte, con más autogobierno para mejorar las condiciones de vida de nuestros ciudadanos, pero dentro de España. ¿Queda claro, verdad?. Por eso descarta la reedición del tripartito, aunque fuera aritméticamente posible. Porque los socios actuales, no pueden volverlo a ser con propuestas de ese cariz.
Y tampoco gobernará con quien proponga una política de recorte del Estado del Bienestar. Es decir, con la derecha catalana, que aglutina a CiU y al PP, que en estos temas acostumbran a estar muy de acuerdo. El President Montilla ha afirmado que está dispuesto a las reformas, pero no a los recortes. Reformas para consolidar los avances y progresos logrados durante las últimas décadas, pero no recortes.
Por tanto: ideas claras, ante la ambigüedad y la incerteza que supone Artur Mas como candidato. Y en momentos como el actual, hacen falta dirigentes políticos con las ideas claras. No es de fiar alguien a quien le da lo mismo pactar la independencia de Catalunya, que la renuncia a la defensa de los intereses de sus ciudadanos. No estamos hablando de una discrepancia sobre si hacer 3 o 4 carreteras más, o por dónde hacerlas. Estamos hablando del futuro de la actual generación. Y eso no es baladí. Hay que ser valiente y arriesgar, decir lo que se piensa y lo que se quiere hacer.
Y otro elemento de gran importancia: honestidad contra sospecha de actuaciones irregulares. Hoy, el President Montilla es la garantía de que aquellos que quieren aprovecharse de la Generalitat y de las instituciones de referencia de Catalunya para hacer negocios sucios, no puedan hacerlo. Otros no se si pueden decir lo mismo. De hecho, el candidato de CiU todavía le debe una explicación clara a los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya sobre la supuesta vinculación del escándalo del Palau de la Música, perpetrado por Millet y Montull, con la financiación de la Fundación Trias Fargas y Convergència i Unió. La Fiscalía lo tiene claro: cree que hay indicios de que Millet y Montull recaudaban desde el Palau para CiU y su Fundación. Y por eso le ha pedido al juez que abra una causa separada e investigue esos indicios de financiación irregular.
Artur Mas, en vez de dar la cara y explicar la actuación de los gobiernos de CiU y su persona de confianza, Daniel Osacar, en todo este affaire, se dedica a intentar extender la duda sobre todos los partidos y atacar a la Fiscalía. Y además se descuelga con una declaración sorprendente: “Si yo dirijo la Generalitat -dice- lo haré de forma honesta”. Lo gracioso del tema es que cuando todo lo que dice la Fiscalía pasaba, era él quien dirigía la Generalitat como Conseller en Cap, su mano derecha Osacar era el responsable de Finanzas de CiU y Felip Puig era el Conseller de Política Territorial i Obres Públiques (conselleria responsable de las adjudicaciones de obras bajo sospecha de la Ciutat de la Justícia o la L9). La verdad es que, como mínimo, hay que reconocer en esta declaración un punto de cinismo. Eso o algo todavía peor: un punto de cobardía política, dado que decir eso es tanto como decir que si pasó algo de lo que dice la Fiscalía (cosa que no he oído negar categóricamente estos días a ningún líder de CiU. ¿Por qué será?), la responsabilidad era del Sr. Pujol.
Por tanto, los catalanes y catalanes nos encontramos ante la disyuntiva de elegir entre un President con ideas claras o un candidato, Artur Mas, que o no tiene ideas o cuando las expresa son contradictorias entre ellas. Y que además no se explica ni da la cara ante los ciudadanos.
Hoy, volviendo al símil futbolístico, podríamos decir que el President Montilla está haciendo el mejor fútbol. El del toque y desplazamiento rápido de balón. Un juego para hacer goles, para marcar. El fútbol ofensivo que tanto gusta y que tan buenos resultados le ha dado a algún equipo que todos tenemos en mente, estos últimos años. Por contra, Artur Mas se dedica a defender un supuesto resultado, sin arriesgar, intentando que no se juegue, que el partido se bronco y trabado. Poniendo el autobús delante de la portería, con el único afán de evitar que le metan ningún gol y sin ningún ánimo de meterlos él. Una estrategia puramente defensiva. Una estrategia que no le conviene a Catalunya, pero que es la misma que desarrolló CiU durante 23 años de gobierno, dejando pasar muchas oportunidades para este país. La estrategia de la renuncia a cambio de mantener el poder, que se explicitó de forma muy clara en el pacto del Majestic II, dando el apoyo para la investidura a un Aznar que no lo necesitaba, porque ganó por mayoría absoluta las elecciones del 2000. Ni lo necesitaba Aznar, ni como quedó patente después, lo necesitaba Catalunya. Sólo lo necesitaba Pujol, Mas y CiU.
Catalunya hoy necesita jugar al ataque, arriesgar, para diferenciarse y sobresalir. Para posicionarse en los primeros puestos de la tabla clasificatoria de la liga de los territorios socialmente avanzados, potentes económicamente, civilmente cohesionados y orgullosos de su cultura. Catalunya necesita marcar goles. Y para meter goles, hace falta tener un buen entrenador y un gran equipo con las ideas claras.








