2009 = AXEL

Lo he dicho alguna que otra vez: envidio a la gente que, además de ser capaz de mantener actualizado casi a diario su blog, lo hace con entradas concisas, breves, directas… Yo no soy de esos, para lo bueno y para lo malo, claro. Por eso cuando hoy pensaba en escribir la última entrada del año en este diario, a modo de resumen, han empezado a agolparse en mi mente cantidad de temas sobre los que escribir. Como siempre… Tantos, que necesitaría mucho espacio y demasiado tiempo. Lo primero no es problema, lo segundo sí.

Podría escribir sobre política y sobre todos los temas que han centrado la actualidad durante éste año, que no son pocos y todos conocéis. Podría escribir sobre la crisis. Podría escribir sobre el Hospi, sobre cómo acabamos la temporada y cómo la empezamos de nuevo. Podría escribir sobre  mi ciudad. Podría escribir sobre Ulea. Podría escribir sobre los nuevos amigos y amigas que hecho éste año. De cómo muchos de ellos y ellas han sido auténticos descubrimientos. Podría escribir sobre las películas que más me han gustado en 2009. Podría escribir sobre el 2.0, Facebook, Twitter y sus derivados, a los que dedico “algo de tiempo”. Podría escribir sobre último concierto de Sabina, su música y los mensajes que nos dejó durante las más de 2h y media que duró. Y sobre la gente como él. Podría escribir sobre toros. Podría escribir sobre los libros que leí o de los sueños que soñé.  Podría escribir sobre las mismas cosas sobre las que escribo durante todo el año. Podría escribir sobre mi…

Podría escribir sobre todo eso y mucho más, pero agotaría la paciencia de los lectores y la mía propia. Por eso he decidido dedicar éste post a escribir sobre lo que considero que ha sido lo más importante que ha sucedido en mi vida durante 2009. Tiene un nombre, AXEL, cuenta con cuatro meses de vida y unos ojos preciosos. Es mi sobrino y los que seguís mis estados de Facebook y Twitter, las galerías de fotos, etc. ya lo conocéis. Nunca imaginé que el nacimiento de mi sobrino significaría tanto para mi. Cada noche, mi último pensamiento, en la cama, tras el repaso del día, lo dedico a AXEL.

Pienso en cómo será su futuro. Pienso en que ojalá tenga todas las oportunidades y viva en un mundo algo mejor que el que nos toca vivir, donde los principios y valores de la libertad, la igualdad y la justicia le permitan desarrollarse plenamente como persona. Se que no vivirá en un mundo ideal: no existe y es bueno que lo aprenda pronto. Pero quiero que pueda equivocarse, sin miedo a las represalias. Quiero que pueda elegir, sin miedo al qué dirán. Quiero que pueda decir lo que piensa. Quiero que pueda trazar su horizonte vital y hacer realidad sus ilusiones, a base de luchar y trabajar por conseguirlas. Quiero que sepa que las cosas cuestan, que tiene derechos pero también deberes. Quiero que, como dice el ministro Corbacho, “no mire por encima del hombro a nadie, pero no agache la mirada ante nadie por importante que  sea”. Y quiero que sea consciente de que no está solo en el mundo. Que somos muchos más, que todos somos iguales y que el secreto para que esto funcione es el respeto que posibilita la convivencia.  Quiero que sea un ciudadano libre desde la concienca de sus derechos y obligaciones. Quiero que tenga claro que el interés general, está por encima del interés particular. Quiero que crea y confie en la gente, en las personas. Quiero que sepa querer, sin mirar atrás (como dice mi amigo Antonio Castellano).  Pero sobretodo quiero que sea como él quiera ser.

Me alegra que esté mucho en casa, pese a vivir en Piera. Ahora mismo lo estoy escuchando, haciéndose el remolón para no dormir. Seguro que a alguien le parece una tontería, pero es un niño muy despierto: se fija en todo, lo toca todo… Y sonrie, sonrie todo el tiempo. Es un niño simpático. Es un niño alegre, que nos ha traído un poco más de alegría a todos. Os cuento un secreto, pero no se lo expliquéis a nadie: éste es el primer año, después de unos cuantos, que no he tenido que “pelear” con mi madre para adornar un poco la casa para las fiestas de Navidad. Me alegra también por ella, porque lo quería y se lo merece. Y por mi hermana, que cómo le dije en su boda, hace ya dos años y medio, se merece también todo lo mejor, porque es esencialmente una buena persona.

Eso es lo más importante de éste año para mi: la vida de AXEL. Han pasado otras cosas. Algunas en sentido contrario, en el terreno de las ausencias, que también marcan. En 2009, un mes y dos días antes del nacimiento de AXEL, falleció mi abuela, mi yaya Fina, a los 91 años. En su momento no escribí nada porque no me sentí con ganas ni con fuerza. Fue un golpe duro. Desaparecía una mujer que, junto a mi abuelo (que falleció en 2003) fue un gran referente para mi. Un referente de cariño, mucho cariño. Todo el que recibí mientras convivimos, en la misma casa, durante más de 20 años, y que espero haber sabido corresponder.

Así es la vida: un camino lleno de emociones encontradas. Un camino que hay que recorrer mirando de frente, como dice la canción de Rosana, con la que despido éste post, y que considero una buena filosofía de vida. Sólo algunas estrofas de la canción para acabar:

Ay… que estando en la cuerda floja / no consigue nada el que no se moja
Ay… que cuando elevas el vuelo / el que no aletea se cae primero…
Se cae primero el que se ve vencido /el que no arriesga más de lo debido
el que se cae, se aguanta y nunca se levanta / hay que nadar hacia la esperanza
alzar el vuelo, inténtalo de nuevo / y da la vida con el alma en cueros
siempre de frente cuando hay contracorriente /que en la orilla está la suerte

En cuanto AXEL empiece a apreciar la música, se la pongo…

¡Mucha suerte a todo el mundo y que viváis, intensamente, un gran 2010!