Empiezo este “post” pidiendo excusas a los lectores y lectoras de este blog (que alguno/a hay) por el tiempo transcurrido entre mi última entrada y ésta. Intentaré por enésima vez, en lo sucesivo, no incurrir en esta “mala praxis bloggera”. Dicho ésto, hoy quisiera reflexionar sobre el mapa político catalán. Pero no sobre el actual, que es de sobras conocido, sino sobre el mapa político que los ciudadanos y ciudadanas nos encontraremos, el año próximo, cuando seámos llamados a las urnas para elegir a los miembros del Parlament de Catalunya, que a su vez decidirán el nuevo Govern de la Generalitat. A nadie se le escapa que entramos en un año preelectoral y no está de más empezar a pensar qué variables jugarán de forma determinante en los próximos comicios.
Pues bien, dicho ésto, yo me atrevo a decir, en éste momento, que pese a la sensación que pueda dar el mapa político catalán está hoy -y seguirá estando en el futuro- más abierto que nunca. Sé de sobras que en la Calle Córcega (sede nacional de Convergència) hace tiempo que se frotan las manos soñando con el mágico momento en el que Artur Mas será investido President de la Generalitat, cargo que por derecho le estaba reservado como cacareado sucesor de Jordi Pujol, o por lo menos eso pensaban algunos. Lo intentó dos veces y no pudo ser. Y Mas -y los suyos- saben que ésta es su última oportunidad. Por eso sueñan con el momento y están seguros que 2010 será su año.
Además, después de las últimas encuestas relacionadas con la intención de voto en la ciudad de Barcelona, los convergentes dan por ganada también la capital catalana y no sueñan, sino deliran, con una Catalunya y una Barcelona gobernada por ellos. La vuelta al oasis de la mano de Mas y del joven, renovador y carismático Trias (modo irónico on, como dice mi amigo Carlos Guadián). Lo tienen clarísimo. Hay quien dice que Convergència tiene encuestas arrasadoras (seguro que las ha hecho Madí) y que Trias ya va repartiendo cargos. En fin, todo el mundo tiene derecho a soñar, llegando incluso al delirio. Pero a mi me da en la nariz que la situación es bastante más compleja y diferente de la que los líderes de la derecha nacionalista se imaginan.

El President Montilla al Parlament. (c) Xavier Prat
El último debate de política general ha sido el mejor ejemplo de todo ello. En él, el President Montilla presentó una excelente hoja de servicios -con la amplia obra de gobierno realizada y los proyectos en marcha-, un análisis realista de la situación de crisis económica que vivimos acompañado de todas las medidas tomadas por el Govern, y una apuesta clara por el desarrollo de nuestro autogobierno poniendo el Estatut como eje central de ese camino. Ni un paso atrás, ese fue su compromiso.
Ante este planteamiento serio y riguroso, el principal partido de la oposición no pudo hacer más que caer en los lugares comunes y tópicos de siempre que, de seguirlos, nos llevarían a provocar un cambio de gobierno en España para que Rajoy gobernara a sus anchas. Así se lo dijo Montilla a Mas. Ni una sola propuesta alternativa a la obra de gobierno. En su lugar, mucha palabrería hueca, muchas alusiones a los diputados del PSC en el Congreso (menuda novedad), algo de informes (temática que Mas controla mucho gracias a su asesor David Madí) y el gran descubrimiento de la derecha (dicho sea con toda la ironía posible): que la cuadratura del círculo es posible. Gastar más, ingresar menos y que las cuentas cuadren. ¡Bravo! Todo una novedad, como digo. La receta de siempre de los conservadores, esta vez abrazada sin complejos por los chicos de la derecha catalana. ¡Ah, sí! ¡Se me olvidaba! Abundando en esta lína, CiU propuso la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones. Otra gran novedad, que ignora que éste impuesto existe en la gran mayoría de países europeos homologables con España, si exceptuamos la Italia de Berlusconi, que en materia fiscal debe ser el modelo a seguir para los convergentes. El Govern se comprometió a modificarlo, para hacerlo más equitativo y más eficaz, pero en ningún caso a eliminarlo.
Luego se sucedieron los debates con el propio PSC, ERC, PP, ICV-EUiA y C’s. Debates que, más tarde, dieron lugar a una serie de resoluciones políticas, aprobadas por los grupos de la mayoría, que dejaron bien claro que el Govern trabaja con un proyecto de país claro, desde la unidad. Y que reafirma la apuesta estratégica del gobierno catalanista y de izquierdas. Por tanto, el panorama de ruptura, conflictos o incapacidad para gobernar que algunos soñaban como fin de esta legislatura, simple y llanamente no existe. Muchos pensaron que la negocicación del nuevo sistema de financiación sería el motivo que haría saltar por los aires el Govern d’Entesa. Y se equivocaron gravemente. Tanto que se quedaron solos (o acompañados del PP), en contra de la opinión de la gran mayoría de la sociedad catalana. Primer esquema roto.
Pero es que hay más… Decía que el panorama político catalán, para las próximas elecciones, será muy diferente al actual. Pero sobretodo será muy diferente al de las pasadas elecciones. En 2006 nos encontrábamos con las siguientes propuestas electorales:
PSC. Con José Montilla a la cabeza, después de la etapa de gobierno de Pasqual Maragall, que acabó prematuramente con la aprobación del Estatut y la salida de ERC del gobierno. Había demasiado ruido para poner en valor los logros de la gestión del gobierno de Maragall. Resultado, 37 escaños.
CiU. Con Artur Mas como candidato, convencido de que el tripartito era un paréntesis en la historia de Catalunya, con muchas ganas de ganar y pocos escrúpulos para conseguirlo (recordad el famoso DVD). Resultado, 48 escaños.
ERC. Con Josep-Lluís Carod-Rovira como candidato, una experiencia frustrada de gobierno en coalición por su oposición al Estatut y con las primeras voces críticas, aunque muy minoritarias, en su propio seno. Resultado, 21 escaños.
PPC. Con Josep Piqué como candidato y la gran novedad de la incorporación de Montse Nebrera. Mismo dicurso de siempre, pero con mejores formas. Las formas de Piqué, a quien todo el mundo reconocía gran capacidad y prestigio pero cuya candidatura partía lastrada por la posición de su partido, a nivel estatal, en todo el tema del Estatut. Resultado, 14 escaños.
ICV-EUiA. Con Joan Saura a la cabeza, a la sazón presidente de su partido y con un paso bastante plácido por la experiencia de gobierno tripartito, dado que sus áreas de responsabilidad no eran, a priori, demasiado conflictivas. Su apuesta por la renovación de la coalición de izquierdas y catalanista era clara y así se presentaron a las elecciones. Resultado, 12 escaños.
Ciutadans. Con el novato Albert Rivera como cabeza de cartel, enseñando su cuerpo como reclamo electoral. Ciutadans se presentaba como un partido ni de izquierdas ni de derechas, no nacionalista (catalán, se entiende, porque nacionalistas españoles lo eran y lo son un rato) y con ánimo de regeneración de la vida política catalana. Su gran tema: la lengua. Resultado, 3 diputados.
Pues bien. Atentos al panorama político que nos encontraremos en 2010.
PSC. Repetirá José Montilla como candidato. Pero con algunas diferencias: un nivel de conocimiento muy superior, una valoración ciudadana también muy por encima de la de entonces, con una importante obra de gobierno como respaldo y un mangnífico acuerdo de financiación en su haber. Las condiciones con las que afrontará las elecciones el President serán obejtivamente mejores que con las que lo hizo en 2006. Y todavía queda un año para seguir profundizando en esos aspectos positivos. La estabilidad, la seriedad, el rigor, la búsqueda del consenso (a través de los pactos nacionales), el diálogo y el cumplimiento de los compromisos adquiridos han sido las principales señas de identidad de Montilla como President. Su figura es cada vez más sólida y su labor como President cada vez más respetada. Sin lugar a dudas, ha sabido honrar a la dignidad histórica de la institución de la Generalitat que ha perdurado durante 650 años. Y eso, sin duda, jugará a su favor en las próximas elecciones.
CiU. Artur Mas volverá a ser el candidato de CiU. Un candidato que ha fracasado a la hora de formar gobierno en 2 ocasiones y que ha acentuado, ante la opinión pública, una imagen algo antipática. Será además el candidato más antiguo en estas lides, por tanto será difícil que pueda endosar un discurso de cambio, sobretodo porque él ya gobernó. Además, nadie sabe cuál será la propuesta política de futuro para este país de CiU. ¿Se declararán abiertamente independentistas? ¿Dirán que apuestan por el Estatut? ¿Dirán que ni una cosa ni la otra, algo intermedio? Tomen la opción que tomen, tendrá un coste. Un coste interno con sus socios, pero también externo, porque puede preconfigurar las futuras alianzas de gobierno. Además, es difícil pasarse cuatro años alentando el independentismo y al mismo tiempo vender la “Casa Gran” y que alguien entienda algo. Lo que sí han dicho, ya, es que esta vez no irán al notario para certificar que no pactarán con el PP. Por tanto, vuelve a quedar abierta esta posibilidad. Parece claro que, como es la definitiva, Mas no se cerrará ninguna puerta a priori porque, sea como sea, si puede, gobernará. Además, Mas y compañía están muy acostumbrados a levantarse independentistas, comer siendo confederales y acabar el día de amigable charlita con sus amigos del partido nacionalista español, es decir, el PP, aprobando planes hidrológicos, etc. Al fin y al cabo, forman parte de la misma família política en Europa…
ERC. Aquí empiezan las novedades. El candidato será Joan Puigcercós y, a tenor de lo leído estos días, no contará con Carod-Rovira, como mínimo, para las listas. Habrá que ver cuál es el resultado de esta ERC renovada. En todo caso, Puigcercós se pone de forma definitiva al frente, sólo con sus afines, y veremos qué suerte corre. Y comprobaremos si su paso por el Govern d’Entesa les suma o les resta. A poco que se aplicasen, les sumaría. Pero habrá que ver cómo se desarrolla éste último año de legislatura. Y habrá que ver, también, si el crecimiento de las corrientes críticas en su interior (principalmente la encabezada por Uriel Bertrán) y la salida de Carretero, reconvertido en líder de Reagrupament, les pasará o no factura electoral.
PPC. Otra novedad. En cuatro años el PP de Catalunya habrá tenido, por lo menos, tres presidentes. Y por tanto tres supuestos candidatos. Primero fue Piqué, luego Dani Sirera y ahora parece ser que, definitivamente, será Alícia Sánchez-Camacho quien encabece el cartel popular. Pero hasta aquí las novedades porque, aunque Alícia se esté esforzando en transmitir otra imagen del PP, en el fondo la propuesta política de este partido para los electores es la misma: la que marca la Calle Génova, que es tanto como permitir la utilización política de Catalunya, en el resto de España, para ganar votos. Por tanto no cabe esperar demasiadas novedades por parte del PPC, que si no es capaz de obligar a su partido “padre” a retirar el recurso contra el Estatut, poco podrán ofrecer a la sociedad catalana. Eso sí: por poco que puedan, ayudarán a CiU (como ya lo hicieron antes) a hacerse con el Govern de la Generalitat. ¡Antes que gobiernen los rojos y vacíen la nevera (en versión Dolors Montserrat), cualquiera!
ICV-EUiA. Aquí también habrá novedades en el cartel electoral. Joan Saura ya ha anunciado que no repetirá y, seguramente, será Joan Herrera quien lo sustituya. Habrá que ver qué efecto tiene este cambio de una figura histórica como la de Saura, pero en todo caso parece claro que ICV-EUiA sigue apostando por una fórmula de gobierno catalanista y de izquierdas como el actual. La coalición de izquierdas ya ha anunciado, también, que aumentarán su perfil “verde”, sin perder de vista que los socios de EUiA reclaman, también, más capacidad de influencia y protagonismo. La otra incógnita tiene que ver con si, fruto de sus responsabilidades de gobierno -ciertamente más conflictivas que las de hace 3 años-, sufren algún desgaste electoral o si, por contra, mejoran.
Ciutadans. Aquí parece ser que no habrá ninguna novedad. Ya veremos si esta vez Albert Rivera enseña algo diferente en su propaganda. Pero mismo candidato y mismo mensaje. Cansino, sí. La diferencia, en todo caso, será que en las anteriores elecciones este partido se presentó como un proyecto de regeneración de la vida política y, a la vista de su propia situación interna, no ha conseguido ninguno de sus objetivos. De hecho, ellos mismos son la antítesis de sus proclamas. Cero democracia interna. Eran tres en el grupo parlamentario. Uno dimitió y otro sigue, pero sin hablarse con Rivera. O sea: pocos y mal avenidos. Y por tanto su nivel de credibilidad ha bajado mucho y su utilidad para los ciudadanos que los votaron está muy cuestionada.
Reagrupament.cat. Esta si que es una auténtica novedad. Joan Carretero, exconseller de Governació de la Generalitat (aunque a él le guste omitirlo en su CV, seguramente porque ponen en evidencia la flaqueza de sus argumentos), se presentará a las elecciones con esta fórmula electoral. No se sabe si será cartel electoral o si le cederá este honor a su amigo Joan Laporta, presidente del Barça reconvertido en profeta y mesías del independentismo catalán. Pero está claro que se presentarán con el objetivo de comer terreno a ERC y a CiU y, sobretodo, de evitar un gobierno como el actual. Ese es su auténtico objetivo.
Y ya nos podemos preparar para escuchar, desde Reagrupament, las propuestas más inverosímiles e imposibles del mundo, para ganar presencia en los medios, conseguir notoriedad y arañar el máximo número de votos. La última es que, según Carretero, “Catalunya declarará unilateralmente su independencia” y lo primero que hará será “llamar a Hillary Clinton” para decirle que somos un Estado y que nos ponemos a su disposición por si necesitan usarnos como base. Pues bien, chorradas como éstas las escucharemos día sí y día no. La incógnita, como decía, es saber si el protagonista de esta comedia será Carretero o Laporta.
En todo caso, habrá que ver también cómo reaccionan los partidos que compiten por el mismo espectro electoral, ERC y CiU básicamente. ¿Se sumarán al “y dos huevos duros más”? ¿O pondrán “seny”? ¿Les temblarán las piernas? En todo caso, la incógnita sobrevuela sobre a quién perjudicará y a quién beneficiará la irrupción de esta nueva fuerza política en las próximas elecciones. Y si no acabará pasando con ellos lo mismo que con Ciutadans. El tiempo lo dirá.
Y no nos olvidemos de PlataformaxCatalunya, que está sacando la cabeza con más fuerza en este último año, para ver si consigue arañar algún escaño a base de propagar la xenofobia y el racismo como mensaje solución a todos los problemas de los ciudadanos. Y finalmente, habrá que ver cómo se comportan dos fenómenos extraordinariamente importantes: la abstención y el voto nulo “consciente”. Ambos han crecido bastante en las últimas convocatorias electorales.
Por tanto, el panorama político del 2010, poco tendrán que ver con el del 2006. Habrá nuevos candidatos, nuevas propuestas políticas y nuevas estrategias de futuro. Habrá unas cuántas alianzas posibles. Seguro. Y eso, a priori, hace que los esquemas de aquellos que se frotan ya las manos soñando con el gobierno, puedan saltar por los aires. La partida está más abierta que nunca. Que nadie lo dude. Y puede pasar de todo. Yo espero que los socialistas, una vez más, tengamos la oportunidad de liderar el Govern de la Generalitat y seguir desarrollando políticas de progreso para los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya. Hagan juego, señoras y señores.
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